Rancagua - Santiago
Debo compartir mi vida con estas dos ciudades, quizás las más importantes de mi vida, las cosas más lindas y más duras me han pasado allí… Ultimamente, más que nunca, mi corazón se comprime cuando debo abandonar una u otra, siento que no lo puedo hacer, que es necesario que tome más tiempo porque no he hecho las cosas que debo hacer (a sabiendas que en unos días más estaré de vuelta), pero me embriaga la sofocante sensación de necesitar más tiempo.
No es algo duro, ni tampoco digo que mi vida penda de esta situación, pero es un detalle no menos valorable, sé que en estos rincones me constituyo, y al faltar uno camino algo coja, pero camino.
Una vez que me embarco pienso y pienso en las cosas que hice y redisfruto (no sé si esa palabra exista) cada segundo que quedó atras, pocas veces duermo, porque éste se ha transformado en esos pocos momentos que me permiten contactarme con el recuerdo. Ante mi pasan escenarios que miles de veces he visto, pero que en cada ocasión evocan algo distinto. Los años de mi vida son capaces de representarse en un viaje.
Al acercarse el momento del arrival mis pensamientos vuelven lentamente a conectarse con la realidad, sé que cuando llegue tatuaré nuevos recuerdos tan exquisitos como los anteriores, pero lo que más me reconforta es saber que he aprendido a crear ese tiempo de redisfrutar que tanto me estabiliza.