Spotless mind…

Hay veces en que me gustaría borrar ciertos recuerdos de mi memoria, así como en Eternal Sunshine, me encantaría ser Clementine cuando ya no sabe quién es Joel. Ciertas cosas son tan doloras al recordarlas, que si no estuvieran, quizás podría ser una persona más feliz….
Sin embargo, en la película, a pesar de que ambos se eliminan de sus mentes, inevitablemente vuelven a encontrarse y amarse. De repente, por más que escapemos de los momentos dolorosos, de una u otra forma estos volverán a aparecer, por lo que el sacarlos de escena no es tampoco la solución.
Puede ser que la solución sea tomar un antídoto para que dejen de doler, que sigan estando ahí, pero que al volver a mirar, no se reabran heridas cicatrizadas.



El Liru está sentado a mi lado y, como siempre, me pide que ponga una de esas canciones que a él le encantan, pero a mi me cargan, como la de crash test dummies o la que escuchamos ahora: it’s a wonderful life.
Pero yo sé que de eso se trata el amor, de dar y recibir, de tolerar y ser tolerada, de amar y ser amada.
Además yo soy la jote que viene siempre a su casa, a invadir su espacio, apropiándome del tiempo que no me pertenece. Por eso he ido aprendiendo a disfrutar con las cosas que él disfruta, como cuando juega computador y parece un niño de cinco años, o sueña y sueña con tener una cámara fotógráfica ultra-mega-hiper-genial.
Es extraño, pero en esto de las relaciones, las compenetraciones se van dando solas, no hay que buscarlas, porque el tiempo y el espacio compartido lo van generando. 
 



lágrimas…

Es extraño, pero el otro día me di cuenta que hay lágrimas que queman. No sé si será porque la pena es realmente profunda o porque justo se produjo algún efecto químico especial, pero la cosa es que duele.
Cuando va saliendo del ojo, en verdad se siente algo que quema, y posteriormente arde. Quizás te va dejando cicatrices prácticamente imperceptibles, pero la huella siempre estará ahí…
De repente es bueno que queden cicatrices, te acuerdas de los dolores que tuviste alguna vez y tratas de no repetirlos, te duelen mientras van surgiendo, pero a la distancia sólo vez la marca porque el ardor ya no está.